Paraiso Kids - Buen rollo en familia

límites

Una vez que hemos dejado totalmente atrás el verano y que estamos inmersos de lleno en la primera evaluación, me gustaría abordar un tema al que no se le da toda la importancia que merece: la atención de los niños en edad escolar. Conjeturas del tipo

se distrae mucho en clase”, “se despista si pasa una mosca” o “no atiende cuando le hablas”, son a menudo pronunciadas por padres y profesores para describir el comportamiento que tienen algunos niños dentro y fuera del contexto educativo.

La atención es un proceso psicológico básico, conductual y cognitivo, que interfiere con el ámbito de la percepción, el cual sirve para enfrentar no solo las tareas escolares, sino otros ámbitos del resto de la vida de los niños. Bien decía el escritor Noel Clarasó cuando afirmaba que

La atención de los demás nos da el límite que hemos de poner a nuestras palabras

Y así es donde los docentes debemos de saber dónde poner el punto y final para no tener que hablar de falta de atención en nuestros alumnos. Para hacernos una idea, el tiempo de atención promedio de los niños en las primeras etapas de desarrollo, según su edad gira en torno a:

 

Atencion ninos

 

La sociedad actual oferta numerosas informaciones y estímulos a los que los niños se ven sometidos diariamente. Quizá es por este motivo por el que les resulta cada vez más difícil mantener una atención y una concentración eficaz para desempeñar con éxito las tareas escolares.

Gracias a la habilidad de la concentración, conseguimos focalizar la atención sobre algo en concreto en un determinado momento, sin ella sería imposible desarrollar el aprendizaje y por tanto la formación no tendría sentido.

La atención es un proceso que se va desarrollando a medida que los niños crecen. Sin embargo, en algunos casos, podemos observar como la maduración de la atención de los más pequeños es insuficiente cuando se pone a estudiar o ante el momento de hacer los deberes.

Concentrarse es un arte, una virtud, puesto que aunque los niños no tengan la capacidad de atender, no debe significar que no sepan o que no puedan concentrarse.

Pese a que sea una virtud, la concentración es algo modelable, ya que dando a los niños las herramientas necesarias conseguiremos reforzar su atención.

Por ello os dejo las siguientes estrategias y orientaciones para mejorar la atención, que conseguirán ejercitar y reforzar su nivel y con ello, mejorará seguro su rendimiento escolar:

1. Evitar distracciones de cualquier tipo. Debemos prescindir de cualquier tema que desvíe la atención del niño, ruidos, discusiones, problemas personales, etc.


2. Buscar un espacio óptimo, en una zona limpia, bien iluminada, silenciosa y aireada, ayudará a concentrase totalmente al establecer asociaciones y relaciones entre un estudio adecuado y una mesa ordenada, por ejemplo.


3. Fomentar la concentración y el rendimiento, con ejercicios como sopas de letras u otros pasatiempos que ayuden a “calentar” la atención. Estos ejercicios les motivan y les ayudan a estar más despiertos y predispuestos ante los aprendizajes.


4. Tener rutinas y hábitos de estudio. Es conveniente que a la vuelta del cole, descansen el tiempo que tarden en merendar y sistematicen el tiempo de trabajo justo después. Algunos estudios evidencian que crear rutinas mejora el rendimiento cerebral, puesto que al realizar las mismas actividades a las mismas horas, la mente está más predispuesta para enfrentarse a esa tarea en la misma franja horaria.


5. Preparar los materiales y recursos que van a necesitar antes de desempeñar una actividad. Esto ayuda a crear la sistemática de pensamiento y a predisponerse ante la tarea.


6. Diversificar las tareas a menudo. Cambiar de actividad activa la capacidad de atención.


7. Efectuar descansos, puesto que la curva de la atención se inclina hacia el límite inferior cuanto más tiempo pasa. Por ello es necesario realizar descansos entre las tareas para mejorar la concentración.


8. Organizar las tareas, no solo en tiempo sino apoyarse en algún soporte como calendarios y agendas, donde a golpe de vista sean capaz de autorregular su tiempo.

9. Pautar el tiempo. Los niños deben saber cuándo una actividad comienza y termina. Es necesario preestablecer un tiempo y realizarla dentro de la previsión que se marca.


10. Consensuar una meta. Va muy ligada al anterior. Al pautar el tiempo, sabemos que tenemos que conquistar un objetivo claro. Si los niños tienen claro su objetivo, se esforzarán al máximo para conseguirlo. Es recomendable, además que estos objetivos sean a corto plazo, especialmente entre los niños más pequeños.


11. Técnicas de estudio, como mapas conceptuales, síntesis, subrayado claro o resúmenes que le ayuden a ejercitar la atención ante la actividad que está desempeñando.


12. En algunos casos, la música tranquila, ayuda a la concentración. Se aconseja que sea música de fondo, sin letra ni distractores que dificulten la atención sobre la tarea.


13. Aumentar la motivación con comentarios positivos y constructivos, para que los niños se sientan orgullosos ante un trabajo bien hecho.


14. Juegos como los rompecabezas y otros puzles que fomentan la observación y la concentración en la búsqueda de piezas y fichas.


15. Juegos de memory, lotos o parejas, de buscar diferencias... mediante los cuales se potencia la atención sostenida.


16. Aprendizaje de canciones, rimas, retahílas y trabalenguas.


17. Copiar dibujos de manera minuciosa, donde los detalles les obliguen a mantener la atención. En esta misma línea, los mandalas para colorear son ejercicios fundamentales para mejorar la concentración.


18. Juegos de concentración, de unión de líneas y de colorear superficies. También recomendamos pasatiempos y laberintos.


19. Juegos de secuencia de historias, de relación de dibujo-texto, etc.


20. Finalmente, cualquier juego de mesa, como oca, parchís o dominó, donde mezclando la diversión en familia y la automatización de unas reglas para poder jugar, le ayude a concentrarse un periodo determinado de tiempo.

En futuras publicaciones hablaremos sobre el famoso TDAH y su importancia en la escuela. Espero que os sirva para estar súper concentrados.

¡¡Hasta pronto!!

Etiquetas: Educación, Colegios, Niños

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Sobre el autor

Mónica Jiménez Astudillo

Mónica Jiménez Astudillo

Licenciada en Pedagogía, Máster en Educación Especial y Máster en Formación del Profesorado en la especialidad de Orientación Educativa, por la Universidad Complutense de Madrid.

Posgrado en Atención Temprana en Contextos Diversos y Vulnerables por la Universidad Nacional de Educación a Distancia.

Educadora en Masaje Infantil por la Asociación Intenacional de Masaje Infantil y Doctoranda en Ciencias de la Educación en el campo de Atención Temprana por la Universidad Complutense de Madrid.

Ha trabajado como jefa de estudios y orientadora y actualmente desempeña su función como especialista en Atención Temprana en el Centro de Lenguaje, Aprendizaje y Psicomotricidad y es profesora en la Universidad Francisco de Vitoria.

Ha presentado diferentes ponencias y seminarios sobre Atención Temprana y Educación Especial y su relación con las familias y ha escrito algunas publicaciones en el mismo campo.